Mujer y madre, ¿doble castigo? #8marçPSC #apeudecarrer #8demarzo #DiaDeLaMujer

8 de març

Las cifras de empleo de febrero castigan de nuevo a la mujer. Algunos hacen lecturas triunfalistas. Pero la desigualdad hombre-mujer es una realidad desde el momento que quienes gobiernan intentan esconder la cifra femenina para ofrecer sólo el titular de la supuesta reactivación del mercado de trabajo. También conocemos que la igualdad -en cursiva- en la universidad española significa 40% de profesoras, 20% de catedráticas y una sola rectora en 50 centros públicos. Por no hablar de la presencia de mujeres en órganos directivos que no pasa del 17%. Nada nuevo.

Asistimos a otro 8 de marzo y la reivindicación de la igualdad real y efectiva sigue siendo asignatura suspendida. Pero de lo que se habla poco es de la doble brecha: la doble penalización por ser mujer y por ser madre. Según distintos informes solventes -como el de la propia Organización Internacional del Trabajo- las españolas cobran de media un 17% menos que los hombres y las que tienen hijos una penalización adicional del cinco por ciento. ¿Por qué esta propina de castigo?

El propio informe ha tratado de aportar luz sobre el asunto. Ha analizado factores objetivos entre hombres y mujeres para saber por qué un género cobra más que el otro. Desde la preparación académica hasta el sector donde se trabaja o bien si es ámbito rural o urbano. Etcétera. Y la conclusión final de la comparativa es que -a igualdad real de condiciones- las mujeres deberíamos cobrar incluso más que los hombres.

Quizás no hacía falta un estudio para que tuviéramos la convicción de estar en lo cierto: no hay causa justa en que alguien cobre más o cobre menos por su trabajo por el hecho de haber nacido varón o hembra si la tarea encargada es la misma.

El cambio social empieza, también, por el hogar. Queda muy bien abogar por la igualdad de género en el mercado laboral y no replantearse el reparto de las tareas domésticas. En cada generación avanzamos, sí. Pero no lo suficiente.

Durante los gobiernos socialistas se aprobó la Ley de Igualdad en 2007 y se avanzó en el tema de permisos de paternidad pero los primeros recortes y el gobierno del PP como un “coitus interruptus” dejaron en vilo el camino hacía una mayor igualdad y conciliación real. De nuevo se demostró que la economía siempre manda y que la igualdad es un lujo de época de vacas gordas y la crisis la excusa perfecta de la derecha para iniciar la contrareforma.

La contrareforma derechista va más allá de su abortada ley del aborto que era una provocación que nos despistaba en cierta manera del nefasto impacto de los recortes en los servicios sociales, en la atención a las dependencias, en las guarderías y en las prestaciones sanitarias. Ninguna de estas agresiones tiene el mismo impacto sobre los proyectos de vida de los hombres y las mujeres, lo nuestros se resienten muchas veces sin retorno. Tampoco han impactado con la misma dureza las últimas reformas laborales siendo de nuevo la variable de género, determinante en la precarización laboral o la pérdida del empleo.

Sea como fuere, no podemos seguir con parches. Porque la doble brecha, el doble castigo, afecta directamente al fomento de la natalidad. Con menos niños y con una población envejecida, ¿dónde está la sostenibilidad del sistema? ¿La mujer en el momento de plantearse la maternidad debe estar condicionada por la doble penalización? Un no claro y rotundo.

Una realidad que hay que tener presente es el caso de las familias monoparentales que representan aproximadamente el 10% de las familias españolas y en las que en el 90% de los casos la persona de referencia es una mujer. Debemos mejorar la atención a este colectivo que resulta ser de máximo riesgo de pobreza, apoyando y reconociendo esta realidad.

Santa Coloma de Gramenet es una ciudad comprometida con la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Desde esa perspectiva hemos desarrollado política sociales  en tiempos de crisis que han incrementado los presupuestos locales dedicados a servicios sociales. Hemos compensado el impacto peligroso de los recortes de la Generalitat en la financiación de servicios básicos dando cobertura a programas de comedor escolar, becas en la etapa 0-3, servicios de atención a las personas mayores, promoción de la ocupación … siendo conscientes que con este esfuerzo hacíamos de cortafuegos a la pobreza y al retroceso en la igualdad de género que van bastante de la mano.

Porque la historia reciente nos demuestra que las sociedades con más igualdad son aquellas en que se ha demostrado que la calidad de vida es de verdad y duradera.

Se trata de la igualdad. De la igualdad de oportunidades. Nuestro principio fundacional como socialistas. Ganar la batalla al doble castigo depende de nosotras. Y de ellos. Y si todos sabemos que saldremos ganando, ¿por qué no empezamos ya?

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