Catalunya será su escuela. Hoy empieza todo… #santacoloma #apeudecarrer

La crisis no ocupaba portadas como lo hace hoy. Han pasado más de 15 años de la película de culto del director francés Bertrand Tavernier -Hoy empieza todo- donde narraba de modo magistral la compleja realidad familia-escuela en un entorno castigado por las desigualdades. En los últimos años hemos escuchado afirmaciones retóricas sobre la ‘necesidad de cambiar el modelo productivo’ para salir de la crisis. Sin escuela pública que garantice la universalidad en el acceso a una educación de calidad, no hay modelo de crecimiento económico ni social que funcione. En España, en Francia y en todas partes. Empezar la casa por los cimientos es apostar -de verdad- por la educación. Y desde la izquierda tenemos la obligación de renovar nuestro compromiso y poner las luces de carretera -las largas- para planificar a conciencia la mejor herramienta contra la crisis. Esta no es otra que combatir la desigualdad de oportunidades entre quienes acceden a una educación privada y la pública.

El caso de Catalunya es paradigmático. Desde 2010 se han reducido las plazas de profesorado. Y los que siguen cobran un 14% menos de media. De cada 5 euros presupuestados, uno se ha esfumado y los ‘conciertos’ (dinero público en centros de gestión privada) han crecido. Y de propina han aumentado los alumnos por aula. Más estudiantes, menos profes y peor pagados. Sentido común: no es lo mismo que un tutor deba atender a 20 alumnos en una aula que a 25 o 27 como pasa en muchas de nuestras escuelas. Estudios con base sólida en Francia y Estados Unidos certifican que reducir de 25 a 20 los alumnos por aula comporta disminuir las desigualdades educativas un 37%. Conviene recordar a los que hablan de la desaparición del eje izquierda-derecha que la política es, en buena medida, cuestión de prioridades. Y la izquierda y derecha, cuando gobernamos, no hacemos lo mismo.

Si la diferencia de nivel socioeconómico condiciona más que nunca los resultados escolares estaremos convirtiendo nuestras escuelas en fábricas de ciudadanos de segunda. A día de hoy es así. La Fundación Bofill ha constatado en un extenso informe que el riesgo de fracaso escolar en entornos desfavorecidos es seis veces superior al de entornos bienestantes. Y estas son noticias terribles pues sólo una sociedad formada y capacitada será capaz de ser resiliente a los cambios globales y podrá crecer, redistribuir y superar obstáculos.

La crisis ha golpeado con dureza en nuestros pueblos y ciudades. Muchas de las secuelas las veremos todavía durante los próximos años ya que la realidad es profundamente incierta: los padres, que en el mejor de los casos trabajan los dos para sobrevivir, no pueden dedicar el tiempo de antaño en atender a sus hijos. Y, si no trabajan, la desesperación y la inestabilidad se traspasa de padres a hijos. El soporte que podría representar la escuela difícilmente lo será con menos recursos y menos profesionales. Además, sin una renta mínima ciudadana garantizada, los padres tampoco podrán dedicarse más a acompañar el crecimiento de sus hijos. Soluciones y no parches.

Recuperar la educación de calidad como garantía de ascensor social e igualdad de oportunidades debe ser prioridad absoluta para el nuevo socialismo en Catalunya y España. No existen recetas mágicas pero sí sabemos lo que no podemos hacer: seguir escatimando recursos a la educación pública. Nunca es un ahorro el recorte en educación los costes de una sociedad de excluidos son siempre mayores y además está en juego nuestro propio futuro como sociedad.

En Santa Coloma desde el primer momento lo hemos tenido claro y hemos priorizado el acceso en equidad de los escolares y jóvenes apostando por políticas públicas que preservan la calidad de vida de los mismo y garantizan el acceso en igualdad de condiciones: el programa de reutilización de libros de texto y ordenadores en secundaria, el proyecto -el comedor escolar accesible a todos- que da cobertura a 2.400 niños en la ciudad que se encuentran en riesgo de exclusión, la apuesta por la etapa 0-3 pública, el apoyo al deporte escolar, los convenios vigentes con los -centres oberts- en los que hemos duplicado los recursos para atender a los jóvenes en riesgo de fracaso escolar, proyectos educativos específicos como el Proyecto Xela dirigido a niños con necesidades educativa especiales son algunos ejemplos que estoy firmemente convencida que inciden de forma positiva en las oportunidades de las generaciones futuras, es la mejor inversión que puede hacer una ciudad como Santa Coloma para ganarle el pulso a la fractura social.

Por encima de modas y postureos electorales debemos comenzar a repensar y explicar sin complejos nuestra escala de prioridades y valores. De una ambición sin límites y a su vez responsable vendrá la solución para que Catalunya y España recuperen los niveles de bienestar que empezaron a forjarse en 1982 y que algunos se empecinan en evitar que vuelvan.

Con valentía, determinación y amplitud de miras haremos posible que la Catalunya y la España del bienestar para todos vuelva para quedarse. Empezando por el principio, por la educación. Porque hoy empieza todo para que mañana haya futuro.

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